Estimado lector: le doy la bienvenida a éste blog y le agradezco el tomar unos minutos de su tiempo para leer lo que aquí se publicará.
Analizaré los discursos de uno de los personajes más polémicos de los últimos años. Para empezar a adentrarnos en materia comentaré primeramente que es el discurso. Es un evento comunicativo social, es un texto oral o escrito en donde el ponente nos comenta de una manera elegante o sencilla (según el tipo de público a quien esté dirigido) las impresiones que tiene acerca de un tema. Es una técnica muy utilizada por los políticos aunque no es exclusiva de ellos. En éstos se plasma no solo la impresión sino también el deseo y el anhelo, como por ejemplo los discursos de un político que aspira a un cargo de elección popular. Siempre lo dicen de una manera en la que convencen a muchos de lo que están diciendo.
Quiero aclarar que la finalidad de éste blog no será la de cambiar la opinión que cada uno de ustedes tenga de los políticos en general y en especial del personaje central que aquí se analizará. El único fin que tengo con ésto es analizar sus discursos en un contexto neutral y ver con cada uno cuál es el verdadero mensaje que nos quieren transmitir, porque como ustedes saben, los políticos a la vez que van hablando nos dejan un mensaje digamos subliminal. Esa es mi finalidad, adentrarme en esos textos y ver que es lo que realmente debemos entender de ellos.
Los discursos de Carlos Salinas de Gortari serán los que analice. ¿Pero quién es Carlos Salinas? Nacido en la Ciudad de México, se licenció en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1969. Ese mismo año obtuvo su membrecía que lo acreditaba como integrante del Partido Revolucionario Institucional. Más tarde estudió en la Universidad de Harvard (Estados Unidos) donde obtuvo un máster en Administración Pública (1973), otro en Economía Política (1978) y el doctorado en Economía Política y Administración Pública (1978). Trabajó como profesor auxiliar de Estadística en la UNAM y a partir de 1976 enseño Finanzas Públicas y Política Fiscal en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) y en el Instituto Autónomo de México (ITAM)
Se podría decir que su carrera empezó a despegar cuando fue nombrado subdirector de Programación Económica del gobierno, como principal asesor del director Miguel de la Madrid, que había sido uno de sus profesores en la universidad. Dimitió en 1981 para dirigir la campaña presidencial de Miguel de la Madrid y, una vez nombrado éste como presidente, le sucedió en el cargo de secretario de Planificación y Programación Económica. A Salinas se le atribuyó la revitalización de la secretaría porque se rodeó de un equipo muy joven. Pero con la grave depresión económica que padecía México, el programa de austeridad que había diseñado provocó numerosos problemas políticos y sociales.
Carlos Salinas ascendió a la presidencia en una de las elecciones más polémicas de la historia reciente de México. La elección se llevó a cabo el 6 de Julio de 1988 luego de una estabilidad de más de diez años. La estructura del PRI se debilitó y por primera vez se vio la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como una posibilidad real de asumir la presidencia de la república.
Sin duda que su elección como presidente puede dejarnos muchas dudas, pero basta decir que durante el primer mes de su gobierno se dio un acontecimiento que impactó a muchos mexicanos. En Enero de 1989 se llevó a cabo la detención del líder del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia alias "la quina". Este hecho significaría para el nuevo presidente un aumento en su popularidad y la certeza en el pueblo que a Los Pinos había llegado alguien firme con compromiso.
Durante su sexenio se darían importantes cambios económicos, entre ellos la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, una privatización masiva de empresas estatales incluida la banca, la implementación del Programa Nacional de Solidaridad de combate a la pobreza y el restablecimiento de las relaciones iglesia-Estado y diplomáticas con el Vaticano.
Lo que hace interesante sus discursos es que primeramente no titubea en lo que dice, no se contradice y lo más importante: convence. En la mayoría de ellos hay un uso constante de metáforas, adjetivos, hay creación de oposiciones, se alude mucho a la emotividad así como también recurre mucho a la promesa y a la amenaza.
Salinas sin duda es un personaje que crea controversia por todo lo que ya comenté en las primeras líneas. En él vemos a un referente de la actual situación económica y social de nuestro país. Nos implantó la idea de que México por fin dejaría de estar en los países del tercer mundo para dar ese brinco que todos anhelamos hacia el bloque de las naciones desarrolladas. La razón principal de que creyéramos en su proyecto de nación es que primeramente Salinas mismo lo creía, no nos estaba diciendo mentiras cuando el decía que México podía estar en el primer mundo, está plenamente convencido de ello, siendo el primero que cree en lo que dice ¿Por qué no habríamos de creerlo nosotros?
En la próxima entrada analizaré su discurso de toma de protesta como presidente constitucional y veremos todo lo que encierra...
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